
Aunque parece que el mundo se va a la mierda con botas de siete leguas, de donde menos se lo espera el gigante del capital que todo lo desvirtúa le llegan pequeñas zancadillas que me hacen reconciliarme con la humanidad. La primera de estas zancadillas llegó del norte, como las golondrinas en primavera. El pueblo de Islandia ha retomado su soberanía y nos muestra el camino a seguir a todos los demás. Esta es la crónica de la revolución que inspiró el movimiento 15N.